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Los tiempos de la democracia

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22.04.2026

«Si yo tuviera cincuenta y tres minutos para gastar,caminaría muy suavemente hacia una fuente…»Antoine de Saint-Exupéry, El Principito.

La teoría del pensamiento dual, marco que expertos en psicología cognitiva como Daniel Kahneman o Amos Tversky se han dedicado a desarrollar, parte de la premisa de que el pensamiento humano surge de dos modos distintos de procesamiento. Tenemos un cerebro con dos sistemas, cada uno con una velocidad diferenciada. El primer sistema es intuitivo, automático, rápido. Es el que nos emparenta con el animal, el cerebro de la sobrevivencia, el de las asociaciones rápidas y la identificación de la amenaza. El segundo, más reciente y complejo, es analítico y requiere de mayor esfuerzo; asociado a la elección, es reflexivo, serial, reglado, consciente y deductivo, por lo que suele ser más lento. Aunque ambos están siempre activos y en constante interacción, el primero es el que responde de forma automática y, sólo si es necesario, deja que el segundo entre en juego.

¿Qué sugiere esta explicación a la luz del vértigo comunicacional que hoy impera, que se extiende a las dinámicas de toma de decisiones colectivas y, por ende, a la política? No sólo que las personas suelen confiar primero en el sistema que favorece lo intuitivo y lleva a la formación de sesgos cognitivos, mientras que recurren al segundo sistema para que intervenga como validador de prejuicios instalados (la génesis de las burbujas de autoafirmación, de paso). También explicaría por qué las respuestas rápidas y de impacto -no importa cuán acertadas o idóneas sean- resultan hoy un camino más atractivo y apreciado que aquel que requiere análisis sosegados y penetrantes de la dificultad.

Ya lo anticipaba Sócrates, cuya figura y pensamiento aparecen como antítesis de esta cultura de la precipitación. La........

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