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William Niehous estuvo secuestrado tres años y sus captores terminaron en el poder

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24.04.2026

Las primeras horas tras la evasión de William Frank Niehous, vicepresidente en Venezuela de la empresa estadounidense Owens Illinois, estuvieron marcadas por la incredulidad. No hubo operativo, ni negociación final, ni gesto humanitario de sus captores. Hubo un descuido. Y él lo aprovechó.

Ocurrió en una zona rural del estado Bolívar, en las cercanías de Maripa, donde llevaba meses confinado en el hato El Dividive. En medio de una cadena de errores de sus vigilantes, Niehous logró salir del encierro y deambular por la sabana hasta cruzarse con dos funcionarios de la Policía Técnica Judicial que investigaban un caso de abigeato.

La escena quedó grabada en testimonios: de entre la vegetación apareció un hombre irreconocible. Alto, extremadamente delgado, con el cabello rubio crecido hasta los hombros, barba descuidada y la ropa colgándole del cuerpo. Caminaba con torpeza, como si cada paso fuera un esfuerzo aprendido de nuevo.

Levantó las manos antes de hablar.

—Soy Niehous. No disparen.

Los funcionarios tardaron segundos en entender lo que tenían enfrente. No era un fugitivo cualquiera. Era el alto ejecutivo de una de las principales empresas industriales del país, desaparecido desde hacía más de tres años.

Su cuerpo hablaba: desnutrición, piel castigada, mirada alerta. Pero estaba vivo.

Y había logrado lo improbable: escapar.

El secuestro que quiso ser político

El 27 de febrero de 1976, siete hombres armados irrumpieron en la quinta Betchirro, en Prados del Este. El procedimiento fue rápido y sin margen de error. Neutralizaron a Niehous, a su esposa Donna y a la empleada doméstica con éter. Todo ocurrió frente a sus hijos.

Al día siguiente, la familia abandonó el país sin respuestas.

El mensaje de los captores llegó pronto: no se trataba........

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