La visión insular de Sheinbaum
Ruego al respetable una disculpa por no sumarme a lo que Echeverría hubiera llamado el coro fácil de los ya no tan jóvenes sobre el Mundial en México. Entiendo a los colegas que con sinceridad exaltan las “extraordinarias” virtudes que el futbol despertó en el alma nacional; comprendo también a quienes nos enaltecen a sabiendas de las falsedades que reparten por miedo a nadar contra el maremoto de autofelicitación y patrioterismo ramplón. Miedo que comparto. No sé lo suficiente para determinar si fuimos la mejor afición, la mejor sede, la mejor selección nacional de todos los tiempos, los mejores anfitriones, ni siquiera si ya pudimos tirar al cesto de la historia el “chip” colonial, o el complejo de “losers” que nos han (hemos) endilgado durante años.
Pero sí sé algo de cultura, de potencias culturales, y de Estados Unidos. A diferencia de Claudia Sheinbaum, que se aventó la gracia de pronunciar una de las declaraciones más incultas, más mezquinas, más resentidas que le he escuchado a un presidente de México, y conste que la vara no es muy alta. Aquí va: “Hay países que, como Estados Unidos, por ejemplo, que es una potencia económica, pero no es una........
