Síntoma de un imperio en decadencia
Las múltiples crisis y contradicciones del sistema mundial hacen, de la actual, una realidad geopolítica que entra en barrena. La sucesión de acontecimientos políticos y militares impensables que ocurrieran en años o décadas desbordan cada día cintillos, espacios informativos y de opinión de los medios.
Entramos de lleno, con fuerza, en ese claroscuro definido por Antonio Gramsci en que surgen los monstruos durante ese interludio entre la muerte del viejo mundo agonizante y el nuevo que tarda en aparecer.
El 2026 comienza convulso con el ataque a la República Bolivariana de Venezuela por tropas de Estados Unidos y el secuestro de su presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y de su esposa Cilia Flores.
Las ansias imperiales guían esta escalada en el Caribe con el telón de fondo de las pretensiones sobre el control de los recursos energéticos, el progresivo declive del dólar como moneda de reserva global y la desviación mediática de graves problemas internos de la sociedad estadounidense, entre ellos la revelación de los archivos de Epstein, con acusaciones de pedofilia a importantes políticos, incluido el actual mandatario Donald Trump.
Aunque algunos ven lo ocurrido el 3 de enero último en la nación sudamericana como demostración de fuerza y poderío sin límites, resulta más bien lo contrario, al escenificar un síntoma de la lucha contra reloj de una primera potencia mundial en........
