La nueva ONU necesita una hoja de ruta: acabar con la desigualdad
La 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas llega a su fin después de una semana en la que los líderes mundiales han vuelto a poner sobre la mesa algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo: los conflictos, el cambio climático, la transformación tecnológica, el desarrollo sostenible y, de fondo, la necesidad de recuperar la confianza en la cooperación internacional.
Pero después de los discursos llega siempre la misma pregunta: ¿cómo conseguimos que estas grandes declaraciones se traduzcan en cambios reales? Y, aquí es donde creo que hay una cuestión que atraviesa buena parte de estos desafíos y que debería ocupar un lugar central en la agenda internacional: la desigualdad.
Hay que poner en evidencia datos que ponen de manifiesto esta cuestión, como los que nos ofrece El World Inequality Report 2026 en el que se expone una fotografía difícil de ignorar: el 10% más rico de la población mundial concentra el 75% de la riqueza, mientras que la mitad más pobre posee apenas el 2%. La brecha también se manifiesta en el acceso a las oportunidades que definirán la próxima economía en términos de tecnología, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en los países ricos está conectado el 94% de la población, en cambio en los más pobres tan solo el 23%.
A ello se suma la dimensión medioambiental: Oxfam calculó que el 1% más rico del mundo había agotado el 10 de enero todo el........
