No, este calor no es normal
Habíamos visto a ciudadanos franceses enfrentándose a golpes para conseguir un aparato de refrigeración en una gran superficie. Habíamos sabido de las decenas de adolescentes y jóvenes muertos por ahogamientos en presas, canales y ríos del país vecino; la torre Eiffel, cerrada al público por la tarde; los cines al aire libre, con su horario prorrogado para que el público encuentre un alivio… Eran noticias del otro lado de la frontera pero toda Europa se asfixiaba –las imágenes de raíles derretidos en la ciudad de Leipzig eran de verdad-. En España las sucesivas olas de calor que comenzaron ya en junio dejaban también catastróficas consecuencias, en la forma dramática del aumento de fallecimientos atribuidos al calor y, también, en los devastadores incendios forestales.
Hasta que llegó el incendio de Bédar. Y nos enfrentó a la tragedia de las trece vidas perdidas huyendo de las llamas. El terrible fuego de........
