Resulta que la chistorra pasa factura
Este es un país de pícaros y golfos, se escuchaba en las zahúrdas del sanchismo. Todos los políticos roban, todos se lo llevan, somos latinos, aquí se aplaude a los 'avivados', como dicen los porteños. La corrupción no pasa factura. Ábalos es un Torrente de la vida que nadie empareja ya con el Psoe. Koldo ni siquiera tuvo un cargo orgánico, un don nadie. Se encargaba de las putas. Cerdán ha desaparecido, no abre la boca, se ha esfumado. El problema lo tiene el PP, con un líder melifluo y menos proyecto que Xabi Alonso. No mete un gol ni a puerta vacía. Lo de los babosos, bueno, eso era peligroso pero se ha aislado el caso Salazar, el de la bragueta en la jeta de las funcionarias, y además, las militantes socialistas se pirran por Pedro, está claro que el charismo no cambia de bando. El voto de la mujer progresista sigue en el bote.
Los árboles siempre son más verdes en su descripción que en su verdor. Pessoa. La cantinela de Moncloa y la matraca de las cotorras sincronizadas desafinan. La realidad les ha aplastado la cara. Los sondeos de este fin de semana (y los que manejan en el ala oeste de Moncloa) son implacables y unánimes. El PSOE no llega a 110 escaños, y bajando, y el centroderecha se queda con dos tercios de los escaños del Congreso. Y subiendo. Quizás la corrupción golpea más fuerte de lo que algunos pretendían.
¿Cómo se frena esto?, le preguntará un Sánchez desquiciado (ojo que se encuentra en avanzado estado de ira panteriforme) a........
