El ‘Blue Monday’ no existe, pero la tristeza sí (y cumple una función clave en la infancia)
Enero suele llegar a España envuelto en una mezcla de ilusión y agotamiento. Tras la magia de la Navidad y los Reyes Magos –uno de los momentos más esperados por niños y niñas–, el regreso a la rutina se vive, a menudo, con un cierto bajón emocional. En este contexto surge una pregunta recurrente: ¿son realmente más tristes los días de enero?
La idea ganó fuerza en 2005, cuando el psicólogo británico Cliff Arnall anunció haber identificado, mediante una supuesta ecuación, el día más triste del año. En su fórmula incluía elementos como el clima invernal, las deudas después de las fiestas y la falta de motivación para cumplir los propósitos de Año Nuevo.
Sin embargo, la comunidad científica desestimó rápidamente aquella propuesta por no estar apoyado por evidencia científica. La ecuación, lejos de ser un hallazgo psicológico, se reveló como una herramienta promocional diseñada para una agencia de viajes que impulsaba el mensaje de que la mejor forma de combatir la tristeza era comprar unas vacaciones.
El término Blue Monday continúa reapareciendo cada enero en los medios de comunicación y en campañas publicitarias, pese a que no existe evidencia que relacione un día concreto del calendario con un aumento generalizado del malestar emocional.
La tristeza es una respuesta humana compleja, no un evento programado. Y si bien las © The Conversation
