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Cómo las lluvias intensas pueden provocar que las aguas urbanas contaminadas lleguen a ríos y playas

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05.10.2026

Cuando llueve, el agua refresca el aire, limpia las calles y se escurre por los sumideros hacia la red de alcantarillado. Nos despertamos en una ciudad más limpia y con un aire más respirable, pero bajo el suelo que pisamos la situación es muy distinta.

Una vez en el alcantarillado, el agua de lluvia se encuentra con las aguas residuales procedentes de nuestros hogares. Allí se mezcla con el agua de la ducha, de los grifos de la cocina y del lavabo, así como con la procedente de los inodoros. Esta agua transporta materia fecal y sus bacterias, y todo aquello que se haya arrojado al desagüe: toallitas, productos de limpieza, etc.

Si todo funciona correctamente, las aguas residuales circulan por la red de saneamiento hasta llegar a las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR). Normalmente, de ellas sale un agua mucho más limpia que se vierte a los ríos o al mar a través de unas tuberías conocidas como “emisarios”.

Como describía el cantautor valenciano Raimon, “en mi país la lluvia no sabe llover: o llueve poco o llueve demasiado; si llueve poco es la sequía, si llueve demasiado es la catástrofe”. Y, por desgracia, tenemos varios casos recientes. Por ejemplo, en la playa de Nueva Icaria en Barcelona hubo varios episodios en verano del año pasado y en las costas valencianas tras la dana de octubre de 2024. Aunque aquel episodio fue excepcional por su magnitud y las vidas que se llevó, las lluvias extremas forman parte de un escenario climático cada vez más habitual.

Cuando........

© The Conversation