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“Para que el mundo lo sepa”, por Ezequiel Querales V.

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08.04.2026

“Para que el mundo lo sepa”, por Ezequiel Querales V.

Correo: [email protected]

Irreverente, altanero, el podcast «Venezuela Libre y de los Venezolanos», que se viralizó en redes sociales como un himno de amor y paz contra la humillante xenofobia latinoamericana y la vergonzosa indiferencia del mundo.

Al verlo y oírlo, sentimos como un «airecito» de alivio y de consuelo por el sentido de pertenencia que nos toca.

Un soberbio testimonio de emotividad en la que sus talentosos productores (que lamentamos desconocer) captaron desde la distancia las heridas abiertas en la piel y el alma de millones de migrantes venezolanos, por el esperpento chavo-madurista del siglo XXI que nos oprime.

Razones de sobra para quienes, en medio de una dolida obstinación, no lo pensaran dos veces para salir a desafiar al mundo en busca de libertad, seguridad y, sobre todo, respirar aire puro, descontaminado del rastrero chavismo.

El formidable video nos transmite al instante una simbiosis de sentimientos, alegrías, admiración, nostalgias, culpas, penas, temeridad, odio, rencor, mezclada cronológicamente con los eternos amores venezolanos: ciudades, pueblos, calles y los lugares únicos y más añorados de nuestra geografía nacional.

El formidable video nos transmite al instante una simbiosis de sentimientos, alegrías, admiración, nostalgias, culpas, penas, temeridad, odio, rencor, mezclada cronológicamente con los eternos amores venezolanos: ciudades, pueblos, calles y los lugares únicos y más añorados de nuestra geografía nacional.

Sin poder evitarlo, percibimos que se nos infla el pecho de orgullo y a los más sensibleros les corren las lágrimas, y la memoria se abruma de tantos y tantos recuerdos. Sentimos en carne propia lo que se vive desde la distancia con nuestros seres queridos al otro lado del mundo. Y de pronto, quedamos atrapados en un llanto que no llora y en medio de un torbellino de nostalgias.

Un conjuro de armonía musical, canto irreverente, historia de la patria y de América nos regresa al pasado de nuestros libertadores, Bolívar, Sucre, Miranda, Páez, Urdaneta, los eternos ídolos que a nadie negaron la mano de la libertad.

Que además de libertad, sembraron en esas tierras elevados hitos de dignidad, hermandad y las semillas y principios de la solidaridad humana. Del «¡haz el bien, sin mirar a quien!» que nos legaron nuestros ancestros.

Sin duda alguna, este solemne testimonio audiovisual se erige en nuestras conciencias como un enardecido reclamo contra el desprecio, la indiferencia y todas las miserias de que hemos sido víctimas en 27 años. Sin contemplaciones, «¡Para que el mundo lo sepa!».

¡Que no podemos ocultar nuestra furia por el ruin maltrato que en esos países le restriegan en la cara a los miles de migrantes que allí llegan en solicitud de apoyo!

*Leas también: Posicionamientos, por Humberto García Larralde

«Nos tratan como basura, nos niegan el pan, se olvidan de Cristo, se olvidan de Adán, nos graban con rabia en sus residenciales como si ellos fueran de sangre reales». Es parte del inspirado y mordaz reproche.

Y continúa la lacerante descarga: «Venimos de la tierra del sol, de la tierra que le dio libertad a este continente. Hoy nos humillas, hoy nos tratas como si fuéramos mierda. Pero mírame a los ojos, Venezuela se está levantando y mi orgullo no lo vas a pisar jamás». Atrevida alusión al desprecio, convertida en un coro de protesta nacional.

Y continúa la lacerante descarga: «Venimos de la tierra del sol, de la tierra que le dio libertad a este continente. Hoy nos humillas, hoy nos tratas como si fuéramos mierda. Pero mírame a los ojos, Venezuela se está levantando y mi orgullo no lo vas a pisar jamás». Atrevida alusión al desprecio, convertida en un coro de protesta nacional.

«Que el mundo lo sepa». «Soy venezolano, ese es mi poderío. ¡Viva Venezuela carajo!». Sugerente epílogo contra la despreciable xenofobia de la región y del orbe.

(Con información del portal de Agostinho Gocalves, sin tener la certeza de que sea su productor).

Ezequiel Querales V. es periodista y analista político

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

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