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¿Ahora en la guerra de opinión?, por Ezequiel Querales V.

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01.04.2026

¿Ahora en la guerra de opinión?, por Ezequiel Querales V.

Correo: [email protected]

Vuelve por sus fueros al escenario político y politiquero venezolano, el dilema de las guerras buenas y guerras malas, seguramente, traído de la mano por «las insidiosas coletillas» de la Ley del Odio.

En dos platos, como solemos decir coloquialmente, quienes quedaron «chavetos» con el sacudón del 3E, insisten en meter en un mismo saco el bien y el mal del quehacer político y hasta filosófico de la vida.

Sin miramientos, se plantan ante el escrutinio de la difusa opinión pública buscando imponer la tesis de que hay que condenar, «la infame y violenta captura de Maduro y Cilia», por parte de EEUU, porque no solo viola la soberanía e integridad nacional, sino que hiere lo más sagrado de la patria: «nuestro impoluto legado de nación de libertadores».

Acusan al bravo pueblo, de «cipayos pitiyanquis», porque aplauden regocijados la gesta de los marines de Trump, de capturar victoriosos a la usurpadora pareja presidencial, con el mínimo daño a la FAN y a población civil, aunque reconocen que en casi tres décadas, han cometido imperdonables errores.

Algunos de sus camuflados voceros, que incluso, guardan distancia y hasta critican a la mandataria sustituta, ven con quisquillosa sutileza, que la proeza del 3 de enero 2026, sea hasta ahora, la única acción de liberación, y de ayuda real al pueblo, luego de 27 años, gritándole, ¡auxilio y socorro!, al mundo.

Algunos de sus camuflados voceros, que incluso, guardan distancia y hasta critican a la mandataria sustituta, ven con quisquillosa sutileza, que la proeza del 3 de enero 2026, sea hasta ahora, la única acción de liberación, y de ayuda real al pueblo, luego de 27 años, gritándole, ¡auxilio y socorro!, al mundo.

Al parecer, con esta nueva movida, se busca hacer abstracción de la cruel y dolorosa diáspora de más de 8 millones de compatriotas, «zanqueando por el mundo», arriesgando sus vidas, en busca de un destino más próspero, cálido y humano. Una cruda y palpable realidad, imposible de querer tapar con un dedo.

O, pasar la página, a las centenares y dedicadas gestiones hechas ante el CPI, ONU, Ciddhh, clamando al mundo, Auxilio, Justicia, Socorro, Piedad, por un pueblo muriendo de mengua. De paso, se buscaría tapar con retóricas, el descarado robo electoral de 28 de julio 2026, reclamado con tanta fuerza, vehemencia, y civilidad, por ante las diversas instancias internacionales.

El propósito, es execrar a Estados Unidos. Y en paralelo, enlodar a los millones de «cómplices venezolanos» que hastiados de tanto sufrir, festejan ahora el 3E como una auténtica gesta salvadora, aunque se haya profanado el suelo de la patria.

Se vuelve a apelar a los altos sentimientos de Amor a la Venezuela, sin percatarse, que por muchos años tuvimos un mandatario de dudosa nacionalidad, que nunca mostró su partida de nacimiento. Y ahora la Fiscalía que lo acusa en EEUU, ha determinado que su nacionalidad, no es venezolana, sino colombiana.

Queda claro, que no existen guerras buenas y malas, bonitas o feas. Todas, absolutamente, todas, son terriblemente perversas, aterradoras, devastadoras. Y entre escoger, porque se eternizará la dictadura, el pueblo prefirió la intervención milimétrica gringa, para acabar con la opresión y por respirar al menos, aires de esperanza y libertad.

No dejaron otra opción diferente a la militar, para salir del poder. El pueblo se cansó de intentar todas las vías pacíficas, por un cambio de gobierno, pero siempre privó la egolatría. Ahora Venezuela se encamina a reinventarse.

No dejaron otra opción diferente a la militar, para salir del poder. El pueblo se cansó de intentar todas las vías pacíficas, por un cambio de gobierno, pero siempre privó la egolatría. Ahora Venezuela se encamina a reinventarse.

Ezequiel Querales V. es periodista y analista político

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

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