Por un fútbol de hombres de verdad
Opinión
Carles Senso
Borja Iglesias, abrazando a sus compañeros ante Foulquier / LaLiga
“Los hombres de verdad beben cerveza”, le espeta una rancia vecina norteamericana a un mozo afroamericano antes de amenazarlo con llamar al ICE, la fuerza paramilitar creada por Trump que persigue ciudadanos impuros. Se sorprende cuando se entera que se está dirigiendo a un veterano de guerra. Pero el mensaje queda claro: hay hombres y hay farsantes. Los hombres de verdad, por ejemplo, no se pintan las uñas. Si lo hacen, provocan, y si provocan, deben asumir las consecuencias.
Las gradas de los estadios son un vertedero de odio. El aficionado medio, el pacífico, no sobresale. Lo hacen aquellos que, ante las miradas que los enaltecen, adquieren la posición del acosador, del agresor, del mafioso.
Hasta ahora parece que no cabía alternativa a la imagen hegemónica del fútbol. A la tradicional, a la masculinizada. Aquellos que lo proclaman no han estado nunca en un vestuario, campo de liberación, educación en diversidad, espacio de experimentación. La grada pide contundencia y el vestuario muestra........
