Petro en Washington: una visita sin margen de maniobra
La visita a Washington puede entenderse menos como un gesto de liderazgo o autonomía diplomática y más como la confirmación de una relación claramente asimétrica, en la que la iniciativa estratégica permanece en manos de Estados Unidos. El encuentro se da en un contexto de debilidad política interna y margen de maniobra reducido, lo que condiciona tanto la agenda como el tono del diálogo. En ese marco, la retórica de confrontación cede ante la realidad del poder y el acercamiento parece responder, sobre todo, a la necesidad de gestionar presiones externas y atenuar posibles exigencias en materia de narcotráfico, seguridad regional y cooperación estratégica, así como a contener los efectos políticos de las tensiones que rodean al actual gobierno y que podrían incidir en su proyección futura.
La inconsistencia del comportamiento del presidente Petro quedó expuesta de forma contundente: el mismo día en que había convocado una movilización nacional contra Estados Unidos, horas antes buscó un acercamiento directo con Washington. En un lapso mínimo pasó del fervor del antagonismo ideológico a los elogios hacia Trump, desconcertando incluso a sus propios simpatizantes. Este viraje no solo vació de contenido una de sus banderas discursivas más recurrentes, sino que dejó en evidencia un relato flexible, guiado más por la coyuntura que por convicciones estratégicas firmes.
Aunque pueden señalarse ciertas coincidencias entre ambos líderes en cuanto a estilos personales fuertes y rasgos de imprevisibilidad —más marcados en el caso de Trump—, la distancia se vuelve insalvable cuando se pasa de la retórica a la acción. Trump actúa como un líder pragmático,........
