La hora de nuestras comidas puede influir en el metabolismo, la energía y el descanso
Nuestro organismo no funciona igual a todas horas. Una red de relojes internos coordina procesos como el metabolismo, las hormonas y el sueño. Por eso, además de qué comemos, la ciencia presta atención a cuándo lo hacemos.
Nuestro cuerpo tiene horario
El cuerpo funciona siguiendo ciclos de aproximadamente 24 horas, conocidos como ritmos circadianos, que regulan el sueño, la temperatura, las hormonas y diversos procesos metabólicos.
La luz y la oscuridad son sus principales señales externas, pero nuestros hábitos también envían señales al organismo. La hora a la que dormimos, hacemos ejercicio y comemos ayuda a sincronizar distintos relojes internos.
La crononutrición estudia cómo los hábitos alimentarios interactúan con el reloj biológico y qué papel tiene el momento de comer en nuestra salud.
En general, el organismo está preparado para procesar alimentos durante el día y orientarse hacia el descanso por la noche. Cuando los horarios se alejan sistemáticamente de ese patrón, puede producirse una desincronización entre nuestras rutinas y los relojes internos.
No es lo mismo comer de día que de noche
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