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Lo urgente no puede devorarse el futuro

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13.04.2026

En muchas empresas, el corto plazo no compite con el largo plazo: lo desplaza. Así lo refleja el primer Índice de Insomnio del CEO de BCG, donde el 57% de los directores ejecutivos reconoce que lo urgente consume una parte desproporcionada de su tiempo.

Crecimiento, costos, ejecución y contingencias dominan la agenda. El problema surge cuando esa presión se vuelve permanente y deja sin espacio los temas que realmente definen la competitividad futura.

En Colombia, este riesgo es aún mayor. Las empresas operan bajo exigencias constantes de resultados y eficiencia, lo que hace que priorizar lo inmediato parezca inevitable.

Sin embargo, cuanto más domina la urgencia, más necesario es proteger espacios para lo importante: aquello que no siempre es urgente, pero sí determinante. La inteligencia artificial es un ejemplo claro. Un estudio reciente de BCG muestra que cerca del 70% de los CEOs, los “pragmatistas”, ya dedican alrededor de siete horas semanales a trabajar, aprender o reflexionar sobre IA.

Ese nivel de involucramiento es clave en un tema que está redefiniendo la competitividad. La IA no es delegable: el CEO no necesita ser experto técnico, pero sí entender su potencial, hacer las preguntas correctas y asumirla como una prioridad estratégica. De lo contrario, la organización la tratará como un esfuerzo marginal, en lugar de convertirla en una palanca real de productividad y crecimiento.

Pero el valor de la IA no depende solo de la tecnología. Se juega, sobre todo, en la organización: en cómo evolucionan las formas de trabajo, las capacidades y el liderazgo. Por eso, la agenda de talento no es paralela, sino parte integral de la misma apuesta.

Transformar capacidades, alinear equipos y adoptar nuevas dinámicas exige tiempo, foco y seguimiento desde la alta dirección. Ahí radica el verdadero desafío del liderazgo: sostener en el tiempo la atención sobre lo importante, incluso cuando lo urgente presiona.

No se trata solo de entender tendencias, sino de asegurar que se traduzcan en cambios reales dentro de la organización. En un entorno como el colombiano, el riesgo es claro: responder bien a lo inmediato, pero invertir poco en lo que definirá el futuro. La inteligencia artificial es una de esas apuestas.

La diferencia no estará únicamente en grandes inversiones, sino en la disciplina de los líderes para dedicar tiempo, desde ahora, a lo que realmente construye competitividad. La capacidad existe. La pregunta es si tendremos la disciplina para priorizarla a tiempo. 

Sandro Marzo

Managing Director & Partner de BCG, líder de la región North Latam (Colombia, Perú, Centroamérica & El Caribe) para la firma.


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