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Federico Sánchez Arias: «Desarrolla tu fuerza interior»

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16.05.2026

En las últimas décadas, se ha producido un cambio importante. Por fortuna, cada vez es mayor el número de personas que están adquiriendo conciencia de la vital importancia que tiene disfrutar de una buena salud y un verdadero bienestar integral. Pero no es menos cierto que esa preocupación se manifiesta, en muchas ocasiones de manera insuficiente o inadecuada, con excesivas concesiones a la superficialidad, a la apariencia física y estética, a aquello que se ha dado en llamar «culto a la imagen». Todo, en definitiva, en detrimento de nuestro verdadero equilibrio y ser interior, lo permanente de nuestro ser, lo que siempre está dentro de mí.

Es por ello por lo que muchas enfermedades con significativa prevalencia actual son conocidas por sus manifestaciones sintomáticas pero no por sus causas originales. Pongamos un ejemplo: la pelagra, el beriberi, o el escorbuto (bien conocidos históricamente) son desencadenados por déficits y carencias nutricionales que una vez subsanadas, remiten y se curan rápidamente; de igual manera, hoy día existen un sinfín de desequilibrios físicos, psíquicos y emocionales que poseen una clarísima componente nutricional, y que responden muy bien a la administración de complementos vitamínicos, minerales, enzimáticos, etc.

Podemos preguntarnos por qué están tan extendidas y tan arraigadas estas manifestaciones y cuadros patológicos. La clave está en la forma de vida actual. A pesar de todos los indudables avances y conocimientos tecnológicos, nos estamos alejando cada vez un poco más de nuestras verdaderas necesidades, de la esencia y naturaleza humana, de nuestra espiritualidad.

En nuestro empeño y afán constante por avanzar y adaptarnos a tantas exigencias, preocupaciones y objetivos que nos planteamos, estamos acallando e ignorando nuestra conciencia, corazón y la innata sabiduría interior, en una forma de proseguir nuestra loca carrera hacia… ningún lugar; en el fondo de nuestro interior sabemos que no estamos haciendo lo correcto. Reorientar nuestro rumbo (un tanto perdido) es una de las mayores urgencias y necesidades si no queremos transformarnos en auténticos desconocidos para el mundo y para nosotros mismos.

Recuperar nuestro poder interior es una tarea esencial para poder ejercer de capitanes y timoneles en este amplio navegar que es la vida. Dejar de delegar nuestras responsabilidades en otros, atribuir a las circunstancias o a la supuesta «mala suerte» nuestras dificultades, nos ahorrará mucho dolor y sufrimiento inútil, dejando de percibirnos como víctimas a merced del infortunio y la cambiante y caprichosa actitud de otros. No podemos –es cierto– controlar los pormenores o avatares de la naturaleza o la conducta y comportamiento de los demás; pero sí podemos elegir el modo en que actuamos y reaccionamos… y cuando lo hagamos sabia, intuitiva e........

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