Un experimento indeseable
Se ha convertido en curioso adorno y celebrada virtud exhibir un comportamiento público detestable. La opinión pública no solo le presta considerable atención a este tipo de conducta, sino que, además, lo premia generosamente. Ser un indeseable se ha convertido en carrera y en fuente de entretenimiento.
Dicha situación invita a realizar un experimento social. A saber, reunir en un espacio confinado y controlado a cinco representantes de esta destacada disonancia social. Su propósito sería determinar con mayor exactitud las rutas del narcisismo y la ausencia de empatía a través de la lucha de egos que el confinamiento supondría. Ya con los resultados en la mano, se podría hackear la estructura de lo tóxico: revelar cómo opera el don de irritar sin esfuerzo.
Los requisitos para ser considerado apto para este experimento serían específicos. Por ejemplo, demostrar baja empatía, tendencia al conflicto y grosera incapacidad para ponerse en el lugar de otros, actitudes entrelazadas en el discurrir cotidiano. Durante la prueba, no tendrían acceso a Internet ni redes sociales, quedando sometidos a una supervisión clínica estricta de carácter privado y con exclusivos objetivos clínicos, nunca mediáticos.
Una lista preliminar de estos........





















Toi Staff
Sabine Sterk
Penny S. Tee
Gideon Levy
Waka Ikeda
Mark Travers Ph.d
Grant Arthur Gochin
Tarik Cyril Amar