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Lo siento, el doctor no atenderá más clientes hoy

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26.12.2025

Hace unos años me rompí el dedo meñique de la mano derecha jugando al voleibol. Me dolió como un demonio pero me hice un vendaje casero y continué con mi vida. Hasta que una semana después un amigo médico vio el estado lamentable de mi dedo, me echó una bronca monumental y por no escucharle acabé yendo al centro de salud a que le echaran un vistazo. Varias intervenciones después pude recuperar la movilidad y la sensibilidad en el meñique, que hoy luce ligeramente curvado y con unas pequeñas cicatrices que me recuerdan cada día que fui una estúpida. La verdad es que no le recomiendo a nadie que vaya por la vida con un dedo roto sin curar o haciendo como que no le pasa nada a ver si el problema se soluciona solo. Ni siquiera para tener una anécdota que contar en el futuro o para usarlo años después de perezosa alegoría en un artículo de opinión.  

De hecho les pido que ante el menor síntoma o sospecha de que algo no va bien vayan corriendo al médico. Y, depende de la Comunidad Autónoma en la que vivan, les rogaría que no pierdan el tiempo y vayan a hacerse un chequeo completo antes de que sea demasiado tarde. Que más vale una atención sanitaria universal y gratuita en mano que una eficientísima y modernísima colaboración público-privada volando. Que ya sé que las redes están llenas de hilos de doctores tuiteros que se quejan de las urgencias colapsadas y de lo mucho que abusamos del sistema. Porque a la gente, esa entelequia que abarca cualquier cosa, en vez de ver la tele o irse a mirar obras para entretenerse, ahora le ha dado por plantarse en las salas de urgencias de los hospitales por pura frivolidad. Pero es que a nadie le gusta ponerse enfermo y mucho menos ponerse enfermo y que en tu centro de salud te den cita para el mes siguiente o que solo pasen consulta por teléfono.

En este mundo postindustrial cada vez se van reduciendo más las posibilidades de hacer negocio con cosas tangibles que no sean una fantasía que alimenta burbujas efímeras como las criptomonedas o la IA. Así que hay que dirigir la mirada codiciosa hacia servicios........

© Público