Fuegos y cucarachas
Pobrecillas, son seres vivos, ciertamente. Igual que los gusanos y las ratas. Pero si hay un animal verdaderamente repugnante es una cucaracha. Lo siento, pero me dan mucho asco. Acércate a la barra de un bar para pedir un pincho de tortilla, cuando ves correr a toda velocidad una cucaracha que se esconde debajo de la máquina del café, para amargarte el día. Espachurra con el zapato una de esas gigantes, rojizas, para que se te revuelvan las tripas en ese momento y cada vez que te acuerdes de la imagen y del sonido el resto de tu vida. Leí una vez que una cucaracha es capaz de vivir un año alimentándose exclusivamente de una goma del pelo. Y también, que cuando el planeta se vaya a la mierda por nuestra culpa y nos extingamos, más pronto que tarde, las últimas en desaparecer serán las cucarachas. Un augurio nada poético y bastante desolador.
Sin embargo, he seguido con extraordinario interés y bastante envidia, el movimiento juvenil desatado estas últimas semanas en la India y cuyos protagonistas se han autodenominado Cucarachas. Incluso creando un partido político, el Cockroach Janta Party. Onomatopeya inglesa por lo del zapato.
¿Y por qué ese nombre? Pues por el presidente del Tribunal Supremo, que insultó a unos jóvenes en paro llamándoles "cucarachas". Germen de la lucha que ha hecho dimitir al ministro de Educación y ha puesto al gobierno indio patas arriba, igual que cuando mueren esos insectos: ¿y si nos unimos todas las cucarachas – los parias – para luchar contra la corrupción y la injusticia? Como la del dimitido ministro, cuyo ministerio había filtrado (vendido) los exámenes para acceder a la carrera de Medicina. Un insulto, unos exámenes, y los jóvenes de la India, de todas las religiones, castas y etnias, coordinados a través de internet, que se lanzan por cientos de miles a protestar a las calles, en dirección al Parlamento y al Tribunal Supremo, donde los jueces corruptos tiemblan de miedo.
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La India es un país fascinante. El más poblado, con 1.476 millones de habitantes. La democracia más grande del planeta y con mayor población juvenil. De cada 10 seres humanos, dos son indios. ¿Se imaginan? ¡Si en España sumamos solamente 50 y somos ingobernables, incapaces de llegar a un pacto!
Hay que ir a la India una vez en la vida para transformarte por dentro. Una metamorfosis viajera, un tortazo que te pone la cara y el alma del revés. Levantarte al amanecer y toparte con algún muerto en la calle que recogerá el camión de la basura cuando pueda. Viajar en un tren 40 horas seguidas de Jaipur a Calcuta para conocer de verdad las venas y las entrañas de la tierra. Bañarte en la orilla del Ganges que "todo" lo purifica, mientras la corriente arrastra........
