La corrupción es una cuestión de sentido común
La derecha ha conquistado el sentido común. Lo anunció Trump al inicio de este segundo mandato y lo ha venido repitiendo con insistencia. Su programa de gobierno obedece a una “revolución del sentido común”, dijo. Subir los aranceles, perseguir a los inmigrantes, reprimir la protesta o tratar de controlar los medios de comunicación y los tribunales de justicia hacen parte de esa revolución en la que, además, ocupa un lugar destacado el incremento patrimonial del presidente Trump a niveles completamente obscenos y desconocidos hasta la fecha.
No sé si ha desaparecido por completo del imaginario colectivo norteamericano la referencia a Thomas Payne cuando de hablar de sentido común se trata. Su libro, publicado en 1776 y titulado precisamente The Common Sense, defendía que las Trece Colonias debían independizarse de la Monarquía británica por la inconsecuencia del Parlamento al legislar en contra de sus intereses y, sobre todo, porque -y esto sí que fue una verdadera revolución- el poder de los reyes contravenía el sentido común. Payne elevó a categoría de argumento político lo que hasta entonces era, como mucho, una intuición. Y lo hizo de una manera muy sencilla, escribiéndolo en un librito, en un panfleto del que en los años de la revolución se vendieron alrededor de medio millón de ejemplares. Todo un récord para la época.
Una vez........
