Morir en la playa por arañar unos euros
Los ahogamientos en playas se toman a la ligera, demasiado, sobre todo si se tiene en cuenta que sólo el fin de semana pasado perdieron la vida por ahogamiento al menos 13 personas, diez de ellas en algún arenal, según datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). Se lo toman a la ligera las Administraciones Públicas y el público en general, como muestran casos como el del imprudente que el pasado sábado se bañó con bandera roja en la playa de Santa Bárbara de La Línea de la Concepción (Cádiz) y con su comportamiento irresponsable provocó que el socorrista que le salvó la vida terminara hospitalizado. De no ser por este profesional, habrían sido 11 los fallecidos.
Si sumamos los ahogamientos en todos los espacios acuáticos (playas, piscinas, ríos, embalses…) en lo que va de año superamos los 150, el año más letal. Si fijamos la mirada en una de las joyas de nuestra corona turística, las playas, resulta sorprendente que ante estas cifras las Administraciones Públicas no estén a la altura. Hace años que los y las socorristas sufren precariedad, tanto en sus condiciones salariales como en la dotación de recursos para ejercer su labor.
Si los ahogamientos se toman a la ligera, la figura del socorrista se menosprecia. No se trata de niñatos que lucen el cuerpo y se sacan un dinero extra en verano. Son profesionales formados con un nivel de responsabilidad que debería destacarse, porque más allá de curar........
