La bajona de Sánchez
Día tras día, se va notando cada vez más que Pedro Sánchez ha sucumbido a la bajona, a la depresión. Lo sabemos muy bien los profesionales de la prensa del corazón herido. Ya pocas veces se atisba a aquel presidente de elegante arrogancia que abandonaba las cumbres europeas dando portazos para exigir excepciones ibéricas y cosas así, y las conseguía, y al día siguiente derretía a la euro-pepera Úrsula von der Leyen con una sonrisa de bolero y se hacía perdonar.
Fue Pedro Sánchez caballero de muchas fazañas: abortar un golpe de Estado dentro del PSOE, liderar la primera moción de censura exitosa de nuestra democracia, dormir con Pablo Iglesias en coalición, hacer tambalearse al abusón de Donald Trump tras uno de sus clásicos apretones de manos, y un extensísimo etcétera. Necesitó, como don Quijote, dos tomos de memorias para relatar su asombrosa biografía.
Ya digo que, de un tiempo a esta parte, aquellos fulgores se han ido apagando. A Pedro Sánchez se le ha borrado........
