El amigo marroquí
Amigo en la adversidad, amigo de verdad. Así lo creía entender Pedro Sánchez con Marruecos. No hay reciprocidad. Rabat, palo y zanahoria. Se sacude toda responsabilidad en la avalancha de miles de compatriotas sobre Ceuta, esa a la que animaban impávidos sus propios gendarmes, y así se alinea con su socio español. Pero a su manera. Ni siquiera asume que conocía las elocuentes incitaciones para la invasión. Incluso amenaza con futuras incursiones. Suena retador también exigiendo esa devolución de tantos inmigrantes irregulares y, a la vez, entrañable abriendo los brazos a los menas para que vuelvan con sus familias. Lo hace sin rubor, como si en el país vecino carecieran de televisiones, periódicos y redes sociales para discernir la verdad de la mentira. Todo ello sin olvidarse de propiciar una sacudida al PP y así distraer la incuestionable responsabilidad del alma socialista del Gobierno en esta grave crisis.
Nadie sabe aún, de manera fehaciente, quién ideó la desestabilización que entrañaba invadir Ceuta, más allá de las conjeturas interminables. En cambio, nadie discute –excepción hecha del presidente español y su séquito– que la........
