El petrismo y el dinero sucio: la revolución que se financia como lo que desprecia
El petrismo no vino a cambiar la política colombiana. Vino a ocuparla, a exprimirla y a justificar lo que antes denunciaba con espuma en la boca. La diferencia es semántica: cuando el dinero dudoso financiaba a otros, era corrupción; cuando aparece en su propio círculo, es “financiación reportada conforme a la ley”. Así de simple. Así de cínico.
Las revelaciones sobre la financiación de las campañas de Iván Cepeda y Carolina Corcho no son un error administrativo ni una casualidad contable. Son la radiografía de un proyecto político que se llenó la boca hablando de ética mientras aprendía a mover plata como cualquier maquinaria tradicional. Grandes aportantes, préstamos de amigos del poder, empresas sin solidez evidente, concentraciones obscenas de recursos para consultas........
