El eclipse acabó y la emoción seguía ahí
Torre de Montroi desde la montaña de Real. / Foto Club Alcalans
Es difícil explicar, en esta era hipertecnologizada, donde todo va tan rápido y todo parece tan superfluo y tan de plástico, cómo el ser humano tiene todavía capacidad de emocionarse hasta lo más profundo de su alma. Y ayer lo hicimos. Nos sentimos pequeños, privilegiados, como si durante unos minutos estuviéramos recibiendo un regalo de la naturaleza absolutamente inmerecido.
Dijimos que la COVID nos haría mejores y no nos hizo mejores. Tampoco lo hará el eclipse. Mañana seguiremos siendo exactamente los mismos humanos. Pero solo por esos minutos en los que miles de personas nos sentimos, de........
