menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Ser sin tener

20 0
09.03.2026

"Aspiremos a ser más allá del trabajo, sobre todo del trabajo para tener" / EP

No existe en la actualidad mayor y más efectivo acto político que el consumo. Somos lo que consumimos. También escenificamos en él, constantemente, nuestras contradicciones. Nos oponemos al genocidio de Gaza pero compramos en esos grandes supermercados que colaboran con los perpetradores, criticamos la explotación infantil pero no podemos escapar de las ofertas de esa marca de ropa que nos gusta, bramamos contra el imperialismo americano pero desde un móvil de matriz yanque y a través de sus plataformas tecnológicas…

Leo con admiración a Toni Cerdà: “Hay quien piensa que el trabajo nos define, cuando yo creo que nos define mucho más qué hacemos con lo que obtenemos de él. Qué compramos, en qué derrochamos, qué nos parece caro, qué pagamos sin pensar, en qué somos tacaños, qué nos negamos a costear. Cuando alguien se interesa por saber a qué me dedico o cómo me gano la vida, siempre pienso que hay dos respuestas posibles: contar cómo gano dinero o contar cómo lo gasto. Creo que solo con la segunda aportaría algo relevante a esas preguntas y por eso respondo invariablemente con la primera”.

Anhelamos la eterna novedad sobre todo por insatisfacción pero también porque nos permite aspirar, es una promesa de cambio, representa un futuro mejor. A mí lo que me gusta comprar son cavilaciones: Schopenhauer dirá que vamos “sin descanso de deseo en deseo”, mientras escribe Millás que el deseo es la materia prima más barata. Más que tener, queremos adquirir.

En qué trabajamos depende, en mayor o en menor medida, de nosotros. Sin embargo, en qué gastamos es a menudo una decisión ajena que responde a una necesidad artificial creada por comerciantes. Don Draper recuerda: “La razón por la que no lo has sentido es porque no existe. Lo que tú llamas amor lo inventaron tipos como yo para vender medias de nailon”.

También el consumo (y el deseo) piden pausa y criterio, reflexión y distancia. Huir del presente innegociable que se adueña del ayer y del mañana con la renovación constante del yo a través de los productos, hasta convertir el yo en producto. Recuperar autonomía y dejar de ser inocentes muñecos de las corporaciones empresariales y sus publicistas.

Nos han vendido que tener es ser y ser es tener. Aspiremos a ser más allá del trabajo, sobre todo del trabajo para tener. Rebobinemos: Ser sin tener.


© Levante