No consiguen que muera
Vandalizan un mural de Lorca en Zamora. / EFE
Lorca me viste el corazón. Espero la reacción de la gente con la que me cruzo. Nadie me dice nada y casi mejor porque la cultura, la empatía o la nostalgia son silenciosas pero el odio brama. Cuando paso, vestido de domingo, dejo una frase que huele a presagio: En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida.
Me encontré, paseando por la ciudad, un “Poeta en Nueva York” a un euro. No lo compré y me arrepentí sin remedio. Después entendí que Federico vivía en casa desde antaño. Él soy yo, su simiente........
