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La documentación al servicio de la poesía

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01.10.2026

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De vez en vez aparece un libro raro e inclasificable que terminará siendo canónico. Acaba de salir Poesía indígena del norte de México, de Gabriel Zaid. Es una antología de poemas pepenada durante décadas entre muestras muy dispersas y escasas. Son 35 lenguas. Cada lengua va precedida o presentada por un ensayo. Más un ensayo introductorio: “Poesía ignorada”, y otros tres breves ensayos al final: “Indios a caballo”, “El desierto pródigo” y “Los primeros americanos” y un mapa del territorio del norte de México, que coincide con el antiguo Septentrión novohispano y un poco más (las lenguas cheroqui, osage, árpajo o pani apenas fueron parte de la Nueva España). Excepto el mapa, todo fue publicado por entregas en Letras Libres, desde 2017 hasta hace un par de años. La lectura esporádica habría hecho pensar que la compilación daría un libro marginal. No lo es.

Zaid no publica libros de pedazos reunidos y este libro nuevo se articula con otros libros suyos. Comparte la creatividad de la lectura de Leer poesía, la calidad crítica y antológica del canónico Ómnibus de poesía mexicana y la miscelánea del goce que hallamos en Poemas traducidos. Ninguno de estos libros se parece al otro: uno es un libro de ensayos; otro, de poemas de otros; el tercero, de traducciones. En este libro convergen los tres oficios.

Cada una de las 35 lenguas se presenta con la misma disposición: un ensayo que, en menos de tres páginas, explora la etnia, su historia y modo de vida, la lengua y las fuentes de donde se han tomado los poemas seleccionados, o hallados, o rescatados (con la sola excepción de los caddo, de quienes hay información etnológica, incluso lingüística, pero nadie se ocupó de registrar cantos, poemas ni rezos). Queda poesía anónima, ritual, colectiva: arrullos, conjuros de caza, invocaciones a la lluvia, flora y fauna locales, cantos de oficios, plegarias al sol. Economía expresiva. Los poemas son, casi todos, de exteriores, sin intimidad ni psicología personal: poesía sin “yo”, celebración de la lengua y la comunidad. El tono general es más celebratorio que de lamento.

Lo primero que le dice Zaid a su lector es que “este es un libro de poesía ignorada que solo pudo antologar un ignorante. Incluye poemas traducidos de 35 lenguas, ninguna de las cuales conozco”. Los poemas se integraron con tres operaciones distintas en el libro: la reescritura literaria de una traducción........

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