Al final, un eco del principio
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Los hermanos Coen son cineastas muy clásicos: saben aprovechar los recursos que la tradición hollywoodense ha refinado a fuerza de repetición, variación y progreso. Educando a Arizona (1987) comienza con un largo monólogo en que el protagonista, Hi, narra las circunstancias en que conoció, se enamoró y se casó con la policía Ed, y las que los han llevado a decidir robarse un bebé. La película termina con otro monólogo, donde Hi narra un sueño sobre el futuro de su matrimonio y la posibilidad de tener hijos propios. Al final de la primera escena de De paseo a la muerte (1990) el protagonista, Tom, que ve venir un gran problema, le da una advertencia a su jefe, se pone su sombrero y se va. Pasan los créditos y cuando volvemos de ellos Tom, que va despertando de una borrachera, pregunta: “¿Y mi sombrero?” En la última escena de la película, cuando ha concluido definitivamente su amistad con su jefe, la cámara se cierra sobre Tom, y éste se acomoda, por fin, el sombrero. La primera secuencia de Un hombre serio (2009) es un ejemplo de incertidumbre (¿el rabino está muerto o vivo?), la última es un ejemplo de incertidumbre amplificada (¿hablará Dios desde el torbellino?): en ambos casos, imposible saberlo. (Un hombre serio podría verse como una vindicación de la incertidumbre.) Se diría que con las últimas secuencias de esas películas los........© Letras Libres
