Líbero
Butragueño, Míchel, Sanchís, Martín Vázquez, Pardeza y arriba “Hugol”. El Real Madrid podría ser aún más rey de Europa si una de sus hornadas más notables, la Quinta del Buitre, hubiese ganado la copa que el destino le negó. La hemeroteca cuenta que en 1988 era el momento. La semifinal contra el PSV es la espina clavada de lo que nunca fue: 1-1 en Chamartín, 0-0 en Eindhoven y el sueño de la Séptima por los suelos. En 1989 lo volvieron a intentar, pero les tocó bailar con la más fea.
Franchino Baresi fue un futbolista por convicción. Soldador de desajustes, fontanero de pérdidas y pladurista de agujeros, era un albañil y su obra, la pelota. Como Chartlon, como Breitner, como Dunga o Juanito. Como cualquiera de esos tipejos con aroma a Varón Dandy que ahuyentan el suntuoso prototipo. En su cara, perennes los bastos surcos de la experiencia, pues........
