Tierras caldelás, castillo, mirador y mosteiro
Por las tierras caldelás, que de aguas cálidas le viene, cuando allá donde el río Edo, que nace en la sierra del Burgo, recibe escaso tributo de unas fuentes termales semi ocultas, que indudablemente nombre le dieron a esas tierras. La leyenda ampara, relativamente, el nombre de Caldelas con esa fábula de cuando un pretendiente en la mano de una de las dos hijas del conde del lugar, éste le diría: ¿Cál delas?.
Ni visita al castillo de los Lemos, Alba y ahora bien municipal, restaurado y museado. Recuerdo sí mis muchas visitas o pasos por sus históricas ruas con los Risco-Ulloa cuya familia de antepasados administró los bienes del castillo y sus impuestos cuando la casa de Alba poseedora de tierras y fortalezas.
Pues en tan soleado como frío día donde el vapor del paseante se percibía, desembarcamos en el Castro recordando a Amador Rego cada semana, carretera adelante, a pie, a visitar a su novia. Admirando aquellas laderas de vinícolas bancales de los que refugio hizo el famoso fuxido Mario de Langullo, nos fuimos al profundo valle.
Se imponía el trueque de la altura por........
