Sobre tumbarse en la hamaca
En pocas ocasiones puede sentir uno tamaña sensación de plenitud. Esa cosa de ser uno con el mundo. De comprender que la vida merece la pena, de que es buena e inocente. Todo eso sucede en la hamaca. Y sucede como si fuera la primera vez, que es en realidad como sucede siempre la vida. Apenas necesitamos un lienzo de tela y dos trozos de cuerda para tener una hamaca que habremos fijado a dos árboles compañeros. Qué gran fortuna. Debemos montarla en primavera y dejarla en su sitio hasta bien entrado el otoño. Saberla disponible es la posibilidad de un refugio, porque a la hamaca uno no va solo a descansar, también va a curarse de los dolores del mundo.
La hamaca es el mejor mueble suspendido, donde uno se siente el ser más dichoso, en compañía de los árboles-centinela. Es el gran lugar para la despreocupación. En ella podemos........
