La mujer del presidente
La mujer del presidente español está cada día más cerca del banquillo. Aunque se ha refugiado en el palacio de Las Marismillas, vive su particular pasión judicial en Semana Santa. Las presiones por parte de Gobierno, y de medios de comunicación socialistas, sobre el juez Peinado que la encausa son casi insoportables. Pero él se muestra inexpugnable e inasequible al desaliento con la investigación, amparado, orientado o corregido, por la Audiencia Provincial de Madrid. Se mantiene como un David ante Goliat, él solo, sin armadura, ante gigantesca y aplastante maquinaria gubernamental. Está a punto de jubilarse, pero no tira la toalla. Convencido de que las pruebas existentes muestran que Begoña Gómez utilizó su estatus en La Moncloa para conseguir beneficios personales varios, propone que sea juzgada con jurado popular.
Desde el principio de las acusaciones, su marido ha dicho que no había caso, que todo era un bulo, que sólo había fango producido por los medios de comunicación enemigos, por la ultraderecha, que no había nada de nada, que los jueces estaban haciendo política, incurriendo en prevaricación, aunque disfrazaban con otro vocablo en inglés. Incluso pensó el........
