El final de Junts
Las últimas encuestas sobre intención de voto en Cataluña confirman lo que política y socialmente era del todo previsible: la crisis existencial de Junts y el punto final del Sr Puigdemont.
En realidad, la crisis de Junts es la enésima crisis de la vieja Convergencia, que lleva años intentando definir la personalidad de su espacio político mediante la generación de crisis consecutivas, acudiendo a la técnica del cisma y la escisión. A mayor radicalidad, mayor autenticidad: esa es la estrategia. A más identidad, menor espacio político: esa es la consecuencia. Cada vez más extremos, cada vez más pequeños.
Para salir de su primera crisis de liderazgo (crisis de definición, porque CIU se creó para gobernar Cataluña) el nacionalismo burgués generó una dicotomía en su seno, y entre sociedad y nación, entre comunidad e identidad nacional, sacrificó aquella para sublimar esta. Pero una sociedad partida en dos no puede ser gobernada radicalizando una de esas dos mitades: puede ser agitada, pero no gobernada. Si todo nacionalismo es una hipérbole, una inflamación defensiva (toda inflamación lo es), cuando sus líderes optan por abandonar el proyecto de sociedad con el que comenzaron su andadura (relativamente liberal, relativamente cristiano, relativamente integrador -y donde........
