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Islamabad a la espera de EE. UU. e Irán

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11.04.2026

La extrema fragilidad del «alto el fuego» acordado entre EE. UU. e Irán, –con una vigencia de dos semanas–, durante las cuales sería negociado bilateralmente por ambos un eventual final de la guerra, se está poniendo de manifiesto desde su anuncio hecho público el pasado miércoles día 8. Estaba previsto que ya hubiera comenzado esa negociación en Islamabad, la capital de Pakistán, en atención al destacado papel del Gobierno pakistaní, junto a Egipto y Turquía, para la consecución de ese alto el fuego. Pero todavía, a fecha de hoy sábado, no hay constancia cierta de haberse iniciado esas conversaciones. Un obstáculo invocado por Irán para no sentarse a negociar –por considerarlo incompatible con lo acordado para ello– es la exclusión del Líbano de la zona afectada por ese alto el fuego, que ha supuesto una intensificación de los combates, ataques y bombardeos israelíes sobre el sur del Líbano. Esta situación sobrevenida ha motivado una gestión personal de Donald Trump con Benjamin Netanyahu para acabar con los combates, lo que a su vez abre otro proceso negociador bilateral entre Israel y el Líbano. Que se prevé se desarrolle con carácter inmediato en Washington, poniendo Israel como condición inexcusable para cualquier acuerdo la desmilitarización de Hizbulá. A esos efectos, no debe olvidarse que dicha milicia chií fue quien comenzó la guerra contra el Estado judío desde el Líbano, donde se encuentra desplegada, y que es lo que ahora cuestiona Irán para el comienzo de las negociaciones. Y que lo hizo siguiendo la pauta de Hamás, la otra milicia chiita, también dirigida desde Irán por la Guardia Revolucionaria, y que fue la que comenzó la guerra de Gaza, con la matanza terrorista que acabó con la vida de más de 1.200 civiles israelíes, mayoritariamente jóvenes, que participaban en un espectáculo musical al sur de Israel. Ayer comentamos que Líbano y Ormuz son dos puntos decisivos de una terna para poder negociar ambas partes y avanzar hacia conseguir una efectiva paz en la región, siendo el uranio el tercero de la terna. El Líbano fue invocado por Irán y ayer EE. UU. lo hizo con Ormuz, donde la navegación ni es libre ni segura. Ni gratuita, con un peaje de 2 millones de dólares por embarcación. Esperemos que no se invoque ahora el enriquecimiento del uranio para impedir comenzar a negociar. El plazo de 15 días del alto el fuego para negociar la paz ya va por su 4º día sin siquiera sentarse en Islamabad. Entre tanto, EE. UU. y Rusia están obteniendo un notable incremento de sus ingresos por el petróleo, con un aumento de las ventas de un 80% y un 50% respectivamente.


© La Razón