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Cuando el decreto reemplaza a la confianza

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07.01.2026

Bolivia siempre logra sorprenderse a sí misma. Cuando uno cree que ya lo vio todo, aparece una nueva modalidad de gobierno: estar ausente sin estar ausente, viajar sin delegar y mandar sin soltar. No es magia. Es decreto.

El Decreto Supremo 5515, promulgado por Rodrigo Paz, nos introduce oficialmente en la era del presidente absoluto: está fuera del país, pero gobierna; no pisa Palacio, pero manda; no delega, pero insiste en que no hay “vacío de poder”. Un logro notable de la ingeniería política… y un síntoma claro de desconfianza institucional.

La explicación oficial es elegante: evitar vacíos. La explicación real es más humana: no soltar el mando ni por accidente.

Porque la Constitución —esa señora mayor a la que todos saludan, pero pocos escuchan— no se enreda en tecnicismos digitales. Es simple: si el Presidente se ausenta, el Vicepresidente asume. No parcialmente. No simbólicamente. Asume. Así funciona una república desde que existen repúblicas y hoy convertida en Estado Plurinacional…

Pero aquí aparece el problema no escrito en la CPE: el suplente. O más bien, el miedo al suplente. El vicepresidente Lara........

© La Razón