Más que un triunfo deportivo
La evidente euforia popular de estos días por el fútbol, ante la perspectiva de que el equipo español se corone por segunda vez campeón del mundo, impide encarar otros asuntos de actualidad doméstica como la condena del hermano del presidente o el fracaso cantado de los Presupuestos. La gente joven se echa a la calle como en la reciente visita del Papa, esta vez al grito de «¡Yo soy español, español, español...!». Y es que, como escribió André Maurois, «el verdadero espíritu deportivo participa siempre del espíritu religioso». Sorprende que el delegado del Gobierno en Madrid ordenara disolver a porrazos, como antaño, en la plaza de........
