El candil
El candil alumbró mi llegada al mundo una tarde oscura de noviembre. Fuera estaba nevando. Aún no habían plantado en el campo los postes de la luz, que transformarían el paisaje y serían la primera señal de progreso en la posguerra. Tardaría una docena de años en llegar la luz eléctrica al pueblo, que al principio fue insegura e intermitente. Recuerdo la comitiva de la inauguración con el gobernador al frente, rodeado de las «fuerzas vivas». En la calleja de entrada, la caseta del transformador se convirtió desde entonces en objeto de culto.
Los de mi generación vivimos la infancia a la luz del........
