¡No más alienación!
Está bien: fueron cuatro millones de votos fusil que quedaron comprobados en las investigaciones publicadas esta semana. Cuatro millones de personas que llevaron obligadas a las urnas a respaldar a sus verdugos, y quedaron con la dignidad rota y un perenne resentimiento. Más otros cinco millones de votos de las nóminas oficiales y contratistas estatales que podemos asimilar al voto fusil, que derrotan la narrativa zurda de que el país está dividido simétricamente entre los defensores de la ley y la Constitución, y quienes prefieren seguir en la debacle petrista del libertinaje como norma.
Lo preocupante es la diferencia; es decir, los otros tres millones y medio de personas que, ante las evidencias del fracaso comunista del sátrapa, votaron por su heredero. ¡Tres millones y medio de........
