Giovanna Bruni: Cuando un país tiembla, la psique también
Desde el 3 de enero, Venezuela ha vuelto a estremecerse. Explosiones, violencia, versiones contradictorias, la imagen del poder cayendo pero no desapareciendo, y un país entero sumido en una nueva oleada de incertidumbre. Para muchos ha sido un símbolo de esperanza; para otros, un episodio traumático; y para casi todos, un golpe directo a la estabilidad emocional.
Yo, como venezolana, psicóloga clínica y psicoterapeuta junguiana viviendo en el exilio, he sentido en mi propio cuerpo y en mis propias noches lo que mis pacientes me han compartido en la consulta esta semana: rabia, miedo, impotencia, confusión, cansancio emocional, incertidumbre, una mezcla extraña de alivio y desasosiego.
Nadie queda ileso cuando la tierra de la que venimos vuelve a agitarse.
Y es, desde ahí, que escribo esto: somos terapeutas, sí, pero somos venezolanos también. La psique no conoce credenciales. Sabe de heridas, arquetipos, memorias y vínculos profundos.
En mis sesiones de esta semana, con pacientes que viven en distintos puntos del planeta – algunos con estabilidad económica y, otros viviendo al día, otros cargando historias durísimas de travesías migratorias- la constante emocional ha sido la misma:
rabia y miedo como dos fuerzas primarias que emergen desde el fondo de la psique.
La rabia, que muchos sienten “incorrecta” o “excesiva”, es en realidad una energía........
