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Ángel Montiel: El pastor que nunca se doblegó

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27.01.2026

La historia de Venezuela suele escribirse con nombres de generales y caudillos de falsas epopeyas, pero en medio de esas narrativas militaristas emerge la figura de un hombre cuya única arma fue la palabra electrizante en el púlpito y cuyo único ejército fue su integridad y su fe inquebrantable. Salvador Montes de Oca, el segundo obispo de Valencia, no solo desafió a la dictadura más longeva del siglo XX venezolano, sino que terminó su vida enfrentando la barbarie del nazismo en Europa. Su historia no es solo la de un mártir católico, sino la de un símbolo universal de la resistencia ética y moral.

Salvador Montes de Oca asumió la Diócesis de Valencia en 1927, en plena hegemonía dictatorial de Juan Vicente Gómez. “El Benemérito” gobernaba al país como su hacienda particular. Sin embargo, Montes de Oca, con apenas 32 años, rompió el protocolo del silencio y la sumisión.

Su primer acto de rebeldía no fue político, sino humanitario. El joven obispo convirtió su sede episcopal en un refugio para los perseguidos. Mientras las cárceles de La Rotunda y el Castillo de Puerto Cabello se llenaban de jóvenes estudiantes y presos políticos, Montes de Oca los visitaba, les llevaba el consuelo de la palabra de Dios y, lo más peligroso para la época, exigía públicamente el respeto a sus derechos humanos. Para el régimen esto no era caridad cristiana, sino sublevación.

El punto de quiebre ocurrió en 1929. El detonante fue un artículo........

© La Patilla