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El ocaso del ídolo: Bolívar y el naufragio de la Gran Colombia (1819-1831), por Ángel Lombardi

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04.03.2026

Para: Alejandro Rafael

El último rostro es el rostro con el que te recibe la muerte.

-De un manuscrito anónimo de la Biblioteca

del Monasterio del Monte Athos, siglo XI.

Existe una carta reveladora de la caída de la Gran Colombia (1819-1831) luego del rutilante triunfo militar en la Batalla de Ayacucho (1824). En ella Bolívar le comenta a Urdaneta, uno de sus generales más adictos, la causa principal del desastre: “Por no entendernos con Santander: lo hemos perdido todo”.

El Bolívar entre los años 1824 y 1826 es el Bolívar peruano y andino. Un extranjero coronado por los intrigantes en Lima. Su kilométrica vanidad se sostuvo por la fuerza de sus batallones colombianos estacionados en la tierra de los Incas.

El Bolívar militar, audaz y exitoso, fue incapaz de administrar la victoria y de actuar como estadista cuando las exigencias de la paz así lo requirieron. Hay en él las secuelas de los “libros de caballería”.

Una idea traicionera de invocar a la grandeza como un alucinado. Bonaparte siempre estuvo en sus pensamientos. San Martín, otro Libertador, fue más cauto y sabio: se autoexilió.

Las ideas liberales y republicanas nunca fueron del todo asumidas por Bolívar. Un patricio en conflicto con la Democracia. Un ególatra confirmado por el éxito. Tampoco es que se podía ser un demócrata, de la noche a la mañana, dentro de realidades bárbaras y bajo el predominio de las lanzas.

En 1826, Bolívar planteó su idea más descabellada. Quién nos dice esto es Gerhard Masur, uno de sus biógrafos más serios y equilibrados. El proyecto de Constitución de Bolivia dinamitó dos instrumentos legales que esbozaron ideas de una modernidad en ciernes. Más teórica que real.

La Constitución de Angostura fue aprobada el 15 de agosto del año 1819 con........

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