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¿Desde cuándo la física vota?

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15.08.2026

Archivo - Central Nuclear de Almaraz en una imagen de archivo / CSN - Archivo

Hay decisiones políticas que pueden discutirse. Hay decisiones económicas que pueden discutirse. Y después están aquellas decisiones que, al menos en parte, deberían dejar bastante menos espacio para la ideología. La energía es una de ellas.

Una central nuclear no sabe si gobierna la izquierda o la derecha. Un reactor no entiende de pactos de investidura. La fisión nuclear no cambia sus propiedades dependiendo de quién ocupe La Moncloa. La física, por suerte, tiene esa desagradable costumbre de no negociar.

Durante años hemos asistido en España a un debate energético en el que la energía nuclear parecía tener una condena previa. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima mantiene todavía el escenario de cierre ordenado y escalonado del parque nuclear entre 2027 y 2035. Y aquí es donde empiezan mis dudas.

Porque si una central nuclear es segura, produce electricidad de forma continua, no depende de que sople el viento o brille el sol y permite reducir el consumo de combustibles fósiles, cuesta entender que su desaparición tenga que ser considerada una especie de dogma energético. Mucho más cuando el propio sistema nos está obligando a replantearnos algunas certezas.

El pasado mes de julio, el Consejo de Seguridad Nuclear emitió un informe favorable a la renovación de la autorización de Almaraz. No fue una opinión política ni una declaración de una compañía eléctrica. Fue el resultado de un proceso técnico en el que participaron 16 áreas especialistas del organismo regulador y se analizaron 29 documentos. El CSN concluyó que la central mantenía un nivel adecuado de seguridad........

© La Opinión de Zamora