Prioridad: Sanidad nacional
Hubo un tiempo en que muy pocos españoles sabían colocar Zamora en el mapa. No ha cambiado el percal, pero al menos ahora una escuálida mayoría sabe que es la única capital de provincia gobernada por Izquierda Unida, el legado de don Julio Anguita.
Hubo un tiempo en que Benavente era la paradiña obligada que Franco, Fraga y el resto de gallegos hacían para comerse unos huevos con chorizo de camino al Foro. El CyLoG o Centro de Transportes y Logística era sólo un sueño y no el altar del consumismo por internet que es hoy.
Tampoco el campo de Algeciras en que va camino de convertirse...
Hubo un tiempo en que Villalpando molaba más que Ibiza, las jeringuillas abonaban los arriates y los niños se fabricaban en la planta de arriba de la disco Abeto Rojo. Las mujeres eran guapas sin filtros de Instagram. No se movían como camioneros de Braganza, ni tenían dos morcillas de Burgos en lugar de labios. Los tíos malotes molaban con su camiseta del Brothers in Arms y los pijos seguidores de Hombres G con el polo Lacoste tenían su morbo.
Hubo un tiempo en el que, si cometías una falta de ortografía, como la mía de la semana pasada usando la forma verbal en inglés de modo incorrecto, el profesor te cascaba directamente un 4, In-su-fi-cien-te, en rojo y no se molestaba en leer el resto del examen.
Un tiempo lejano del que nada queda. Salvo la calvicie, que ya tiene solución en Turquía. La artrosis, más un cansancio cronificado y perenne, que se intenta ralentizar con una sobredosis de multivitamínicos y suplementos alimentarios que se van por el inodoro sin obrar milagritos. Y la meta inalcanzable de la jubilación. Lamento tener que ser yo quien agüe la fiesta,........
