menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Rotura de húmero

17 0
06.03.2026

Un familiar se ha roto el húmero, ese hueso largo del brazo que conecta con el hombro. Una caída en casa. Mala suerte, contratiempo, dolor, susto, Urgencias, postración, semanas, calmantes, rehabilitación. Durante todo el proceso la noticia del accidente, de la evolución del hueso, del trance de rehabilitación, ha ido corriendo por entre allegados, familia, amigos, conocidos, vecinos, grupos varios de whatsapp. Y eso que nos tenemos por discretos, y más para los males («que los alegre su pura madre», suele decir un amigo respecto a contar males propios o desgracias).

La cosa es que a lo largo de ese tiempo en el que el sucedido va estando en circulación va uno comprobando cuantos tipos de reacciones hay respecto a la cosa. Está el «pues mi prima...», el pues mi prima tiene la variante de pues mi cuñado o bien pues mi padre. No escucha, está deseando colocarte su propia historia, que, oye, a veces no está mal, que no sabe uno como no se ha dedicado el relatante en cuestión de forma profesional a la narración oral o el monologuismo. Siempre un ejemplo a mano.

Luego está el «pues yo». A este si te has roto el húmero, él también se lo rompió, si te ha tocado la lotería de Tegucigalpa, a él también le tocó una vez, si se te ha caído una postilla del tobillo mientras cocinabas una tortilla francesa, a él también le ocurrió exactamente lo mismo. Si acaso puede aceptar un leve cambio, la tortilla era de patatas. Nunca hay que preguntarle si con cebolla o no. Después está el verdaderamente solidario, que escucha con paciencia, aconseja con prudencia y se ofrece para lo que quieras. Ay, cómo cambiaría el mundo (¿a mejor, a peor?) si todo el mundo, valga la redundancia, dijera qué necesita de verdad y todo el que ofrece «lo que necesites» lo entregara de verdad.

Hay buenos amigos y conocidos bienitencionados, claro, a la que uno agredece mucho su sincero intéres, no hay que decirlo. Interés: luego están los que les importa el húmero, la filatelia, el devenir de occidente o la cocina peruana una higa. Te cortan si lo cuentas, te cambian de tema. Sí, sí, el húmero, pero has visto lo último de Trump. Y no nos olvidemos del pesimista: ¿el húmero roto?, puf, eso ya vete haciendo a la idea de que te quedas jodido toda la vida. El pesimista goza de un raro prestigio y por contra el optimista (venga, si eso en un par de semanas está otra vez jugando al pádel), parece que escasea. Lo inesperado te ofrece a veces la oportunidad de conocer mejor a la gente, actividad ésta, conocer a la gente, que siempre es mucho mejor teniendo en orden todos los hueso del cuerpo.

Suscríbete para seguir leyendo


© La Opinión de Murcia