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Hace falta un pueblo

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15.02.2026

Facebook, Instagram, Threads, X, YouTube, Snapchat, Reddit, TikTok y Twitch cancelaron cerca de cinco millones de cuentas de menores. / freepik

Seguro que lo saben, Elon Musk ha compartido con sus 234 millones de seguidores de X -la red por la que pasea como Elon por su casa- un mensaje en que calificaba al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, de: «Sucio Sánchez. Tirano y traidor al pueblo de España». Rematando la faena con el emoticono de una caca con ojos.

El hombre más rico del mundo, haciendo justicia a la canción de Sabina: «Era tan pobre que no tenía más que dinero».

Pero que una boñiga no nos impida ver el bosque de estiércol. El detonante de Musk -o probablemente el segundo, porque creo que le tocó la patata el «Marte puede esperar, la humanidad no» con que el presidente despachó sus críticas a regularizar medio millón de inmigrantes- fueron las palabras de Sánchez en la inauguración de la Cumbre Mundial de Gobiernos que reúne en Dubái a los líderes gubernamentales en un diálogo sobre tecnología e innovación. Anunció que el Gobierno cambiaría las leyes para que las responsabilidades legales por delitos cometidos en plataformas recayeran en los ejecutivos que no tomaran medidas para evitarlos y la prohibición de acceso a redes sociales a los menores de 16 años.

A rebufo del propietario de X, el de Telegram, Pável Dúrov enviaba una alerta masiva sin precedentes a todos los usuarios en España alertando que «El gobierno de Pedro Sánchez impulsa regulaciones que amenazan tus libertades en internet. Estas medidas podrían convertir a España en un estado de vigilancia bajo el disfraz de ‘protección’». La primera: «Prohibición de redes sociales para menores de 16 años con verificación de edad obligatoria».

Un sucio tirano traidor a España, ese Estado de vigilancia, es un resumen regular sin el contexto de quiénes lanzan estas alertas y qué intereses defienden.

Días antes del rifirrafe, la desclasificación de documentos sacaba a la luz mensajes entre Musk y el pederasta Epstein que evidenciaban su interés por visitar su isla privada: «¿Qué día/noche será la fiesta más salvaje en tu isla?». Horas antes del discurso en Dubái, la unidad de delitos informáticos de la Fiscalía de París y Europol registraban oficinas de X en Francia y citaban a declarar a Musk en una investigación sobre posesión y difusión de material pedófilo y administración de plataforma en línea ilícita en banda organizada, entre otros cargos.

En cuanto a Dúrov, fue detenido en Francia en 2024 y se encuentra en libertad bajo fianza de cinco millones de euros, con prohibición de abandonar el país, mientras se enfrenta a acusaciones por no impedir que en Telegram se cometieran delitos contra menores, fraudes o tráfico de drogas. Una investigación de ProPublica y PBS Frontline documentó además la difusión de planes y captación para cometer atentados y manuales para fabricar explosivos. No olvidemos tampoco que los actos xenófobos de Torre-Pacheco el pasado julio tuvieron como detonante información falsa difundida en esa plataforma.

Desde esta perspectiva, el ataque de estos millonarios, más que a alertar dictaduras, apunta a lo que señaló Sánchez hace ya un año en la presentación del Observatorio de Derechos Digitales: «Una élite para quienes no basta con tener más dinero que 150 países juntos; quieren también el poder político y democrático. […] Pero que nadie se engañe. Su principal motivación para controlar ese poder no es otro que el dinero. Todo siempre ha sido por la pasta».

A poco más de un mes de la norma australiana -pionera- que limita la edad en redes sociales e impone multas a las plataformas que la incumplan, Facebook, Instagram, Threads, X, YouTube, Snapchat, Reddit, TikTok y Twitch cancelaron cerca de cinco millones de cuentas de menores. Si es mucho o poco nunca lo sabremos porque con las laxas normas actuales, las redes sociales no están obligadas a desglosar la edad de sus usuarios. Tampoco a informar sobre los ingresos publicitarios. Aun así, un estudio de la Universidad de Harvard estimó que en 2022 las seis grandes plataformas ingresaron 11.000 millones de dólares en publicidad dirigida a menores.

La pasta en un lado de la balanza y del otro la salud de nuestros niños. En enero, la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral (ANSES) de Francia publicó una exhaustiva evaluación científica sobre los riesgos del uso de las redes sociales para niños y adolescentes de 11 a 17 años. Cerca de 50 expertos de varias disciplinas evaluaron más de 1.000 estudios científicos a lo largo de cinco años. Las conclusiones sobre los patrones manipulativos y el impacto en la salud de los menores son alarmantes. Ciertos patrones de uso explotan deliberadamente sus vulnerabilidades -especialmente en niñas- aumentando riesgos de ansiedad, depresión o pensamientos suicidas.

Así que cuando escuchen a magnates alertar de que alejar a los niños de plataformas -que priorizan la pasta sobre todo lo demás- atenta contra la libertad de un pueblo, recuerden el viejo dicho: hace falta un pueblo para criar a un niño.

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