Tendencia en bolsos
Transeúntes con bolsas / l.o.
Leo en la revista Woman que los bolsos alargados o ‘baguette’ arrasarán este año.
Aunque fue hace tiempo cuando conquistaron los armarios de las expertas, este tipo de bolsos de estética alargada vuelven para quedarse. Así lo han demostrado varias firmas en sus últimas colecciones, Alaïa, Michael Kors o Balenciaga.
-El mundo se derrumba y usted hablando de bolsos.
Dada la proliferación de expertos en Irán y política exterior, cuando lo que haría falta serían psicólogos para entender a Trump (y elecciones) hemos decidido dar un giro en el columneo y ocuparnos de un asunto vital: los bolsos. Qué meter en ellos, cuál llevar. De momento, lo que llevamos los hombres es envidia. Y los bolsillos llenos de cosas. Un bolso es más práctico.
El de baguette es ideal para un pepino, para una baguette, para un teléfono antiguo o para lo de toda la vida (llaves, mechero, clínex, lápiz de labio, agenda...) pero en forma alargada. Hay libros de bolsillo ideal para llevarlos en el bolsillo pero ‘libros baguette’, no. Incluso los de argumento con mucha miga. Los hombres no llevan bolso. O sí, aunque sí hemos conquistado la falda, que tímidamente podríamos comenzar a considerar como unisex. Una versión del bolso masculino es la riñonera, pero claro, alguien que pueda considerar la riñonera como complemento apto para utilizar está fuera de onda e incluso podría ser fusilable, acusado de lesa humanidad y lesa moda. El bolso puede ser un estómago suplente. El trastero del inmueble que resulta ser tu cuerpo. La maleta para viajar a la vida, el depositario de la intimidad. El bolso de playa nunca se pone moreno y el falsificado no se habla con las corbatas de marca. El bolso pequeño es la prueba de que se lleva solo lo que se necesita. «Cuando una mujer revisa y vacía su bolso parece una policía de sí misma», dijo Gómez de la Serna. Si se rebusca bien, al fondo de algunos bolsos está la infancia. En la vida, casi nunca hay derecho a reembolso.
