Pequeño, que no tieso, en el Hotel Miramar
El Hotel Miramar. / EFE
Pasa uno por delante del Gran Hotel Miramar y se siente pequeño. Pequeño de bolsillo, sobre todo. No tieso, que eso es una actitud. Qué grande el Miramar, cien años cumple. Me adentro en el jardín, me paro en la puerta y recuerdo como en este mismo lugar perseguí grabadora en mano hace muchísimos años a Jesús Gil. Yo y unos cincuenta periodistas más. Se volvió malencarado hacia mí y hacia los otros compañeros y bramó algo. Sus guardaespaldas le abrieron paso y entró en el edificio. Más tarde, le hicieron fotos saludando desde la segunda planta, desabrochada la camisa, abanicándose el barrigón.
Entro. Donde ahora hay un joven y vivaz recepcionista con cara de sueño en varios idiomas, había un guardia de........
