Feijóo, los mandamientos y el buen salvaje
Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal se saludan en el Congreso / Juan Carlos Hidalgo
Feijóo ha elaborado un decálogo para negociar con Vox y Abascal le ha respondido que no está para mandamientos.
Pese a que parece que es Abascal el que se ha echado al monte, resulta que Feijóo, como Moisés, que se pasó cuarenta días, ahí, en el monte, ha bajado con su tablilla decalógica para ver si Vox la cumple, la acepta o se aviene a pactar en las autonomías. Feijóo toma el mando, aparta a los barones, ningunea las negociaciones en Aragón y Extremadura y centraliza la relación con Vox. Eso va a condicionar los comicios en Castilla y León y probablemente en Andalucía. No es lo mismo que la ultraderecha afronte una campaña castellano leonesa y andaluza amigado con el PP a que lo haga levantisco, contestón, enfurruñado y doliente.
Entre los mandamientos de Feijóo tal vez esté amarás al poder sobre todas las cosas, no dejarás en vano que gobierne la izquierda y honrarás a tu padre y a tu madre, que respecto a Vox bien podría ser el propio PP. Sin embargo, Abascal es más partidario de que los populares traguen con sus políticas.
Lo más probable es que ese «documento marco para un acuerdo» que ha parido el PP sea precipitado: Vox negociará de verdad cuando se sepa cómo han quedado los tableros, los cuatro, Andalucía, Castilla y León, Aragón y Extremadura.
Abascal le ha dicho a Susana Griso que pareciera que el PP estuviera «negociando con salvajes». Le ha faltado decir, oiga, que son otros los que están sin romanizar.
Lo peor del decálogo es el tufo a entreguismo, a súplica, a desesperación. Vox es el guaperas que no te hace caso. Pasa de ti: tu desesperación aumenta. «El PP ofende al partido con el que pretende pactar», dio como clave Abascal.
Oyendo a Feijóo, por ejemplo y en ese decálogo, camuflar la violencia machista entre otras violencias y utilizar ciertos eufemismos para el cambio climático y escuchando a Abascal después diciendo que él defiende el Estado de Derecho y la Constitución no se sabe entonces cuál es el moderado.
Feijóo está pecando contra el décimo (no codiciarás los votos ajenos), contra el sexto (no cometerás adulterio con Junts o PNV) e incluso a decir de Abascal, contra el octavo. Ignoramos si la dirección de Vox está elaborando un decálogo de respuesta o está expulsando más dirigentes. Abascal se está quedando tan solo, con la compañía que debe hacer Ortega Smith, que ya solo le escribe Feijóo.
