En la muerte de Guillermo Jiménez Smerdou
Guillermo Jiménez Smerdou. / ÁLEX ZEA
Gracias por todo y por tanto, Guillermo. Ha muerto a los 98 años Jiménez Smerdou, periodista total y comprometido, malagueño de honda raigambre. Hombre de bien. Un caballero. Concluye una vida plena y fecunda entregada al cine, a la radio, a la prensa, al periodismo, esa pasión noble a la que él se dio con prontitud, sin dudas, con brillantez y estajanovismo. Guillermo era un talante en sí mismo. Un gentleman sin impostación, saludo cálido, café y periódico en el Club Mediterráneo antes de hacerse unos largos.
«La Opinión me ha alargado la vida. Tengo muchas ganas de escribir», me dijo hace unos días por teléfono en una llamada compartida con Alfonso Vázquez. «Y no te olvides que ahí tenéis aún varios artículos míos», añadió. No fallaba. Era puntual en la entrega. De unos textos nervudos como de joven reportero, plagados de recuerdos y datos, textos que quedarán para la memoria de esta ciudad, esta provincia y este país, que él vio cambiar tanto. Casi se va de este mundo el día de San Francisco de Sales, el patrón de los periodistas, que precisamente se........
